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Tema: ¿Sabes tú lo qué es la salvación?
“Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.” Lc. 19:8-9
El objetivo de la clase es mostrar que, para recibir la salvación en Jesús, debemos reconocer y confesar nuestros pecados, arrepentirnos y abandonar aquello que no agrada a Dios.
Observación: Las profesoras deben leer Lucas 19:1 al 10 al estudiar la clase.
Introducción
Este mes responderemos una pregunta muy importante: “¿Sabes tú lo que es salvación?”. En cada clase aprenderemos un poco más sobre la salvación en Jesús. Pero piensa: ¿Alguna vez has hecho algo que sabías que no le agradaba a Dios? ¿Qué hiciste después? ¿Lo ocultaste o reconociste que te habías equivocado y pediste perdón? Hoy conoceremos a Zaqueo. Él tenía muchas ganas de conocer a Jesús. Pero ese encuentro demostró que algo tenía que cambiar en su vida. ¿Vamos a descubrirlo?
Desarrollo
El Señor Jesús hacía largas caminatas, yendo de un lugar a otro, anunciando el Reino de los cielos. Un día, Jesús entró en Jericó, y una multitud lo seguía. En esa ciudad vivía un hombre llamado Zaqueo. Era jefe de los publicanos y era rico. Los publicanos cobraban impuestos para el Imperio Romano, y Zaqueo ocupaba un puesto importante entre ellos. Cuando se enteró de que Jesús pasaba por allí, Zaqueo quiso verlo. Pero había un problema: era pequeño y no podía ver a Jesús debido a la multitud.
Entonces Zaqueo corrió adelante y se subió a un árbol para poder verlo. Probablemente pensaba que solo vería pasar a Jesús. Pero sucedió algo que no esperaba. Cuando Jesús llegó a ese lugar, se detuvo, miró hacia arriba y dijo: “Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.” Lc. 19:5b. ¡Qué sorpresa para Zaqueo! ¡Jesús sabía su nombre! Zaqueo bajó rápidamente y recibió a Jesús con alegría en su casa.
Cuando la gente vio aquello, comenzó a murmurar porque Jesús había entrado en la casa de un hombre al que consideraban pecador. Pero algo muy importante sucedió en ese encuentro. Zaqueo se levantó y dijo: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.” Lc. 19:8.
¿Qué estaba diciendo Zaqueo? Estaba reconociendo que se había equivocado. “Defraudar” significa quitarle a alguien lo que no le corresponde, actuando de manera deshonesta. Zaqueo no intentó ocultar ni justificar lo que había hecho. Reconoció su pecado y demostró que se arrepentía, decidiendo reparar el daño que hubiera causado.
Entonces Jesús dijo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” Lc. 19:9b-10. Zaqueo solo quería ver a Jesús. Pero Jesús quería hacer algo mucho más grande en su vida: salvarlo.
¿Y qué nos enseña la historia de Zaqueo? Quizás pienses: “Yo voy a la iglesia, asisto a la Escuela Bíblica, conozco las alabanzas y aprendo la Palabra de Dios. ¿Esta enseñanza también es para mí?” ¡Sí! Todos necesitamos reconocer cuando hacemos algo que no agrada a Dios.
Por ejemplo: desobedeciste a tu mamá y luego dijiste que no habías escuchado lo que te pidió. Rompiste algo y le echaste la culpa a tu hermano. Tomaste algo que no era tuyo y lo escondiste. Trataste mal a un compañero en la escuela. Viste a escondidas un video que sabías que tus papás no te permitirían ver. Cuando hacemos algo malo, podemos intentar ocultarlo. Pero ocultar el error no hace que este desaparezca. Zaqueo podría haber ocultado lo que había hecho. Pero él eligió otro camino: reconoció que se había equivocado. Y hay una diferencia entre sentirte triste porque alguien descubrió tu error y arrepentirte porque entiendes que eso no le agradó a Dios.
Imagina que un niño dijo una mentira. Nadie se dio cuenta. Aun así, él se dio cuenta: “Hice algo que no le agrada a Dios”. Entonces dice la verdad, pide perdón y decide no volver a mentir. Eso es arrepentimiento. No es solo decir: “Lo siento”. Es reconocer que nos equivocamos y desear no seguir haciendo eso.
Zaqueo demostró esto. No solo dijo que se había equivocado. Decidió cambiar. Y nosotros también tenemos que aprender a hacer lo mismo. Si mentí, diré la verdad. Si desobedecí a mis papás, voy a pedir perdón y obedecer. Si tomé algo que no era mío, lo voy a devolver. Si traté mal a alguien, voy a pedir perdón. Si estoy viendo o haciendo a escondidas algo que no le agrada a Dios, voy a dejarlo. El arrepentimiento produce un cambio de actitud.
¿Y quién nos ayuda a darnos cuenta de lo que no agrada a Dios? El Espíritu Santo.
Podemos orar diciendo: “Señor, muéstrame si hay algo en mí que no te agrada”. Y, cuando el Señor nos lo muestre, no lo ocultemos ni inventemos excusas. Reconozcamos que nos equivocamos y pidamos perdón.
La Palabra nos enseña: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Jn. 1:9. ¡Qué promesa tan maravillosa! El Señor nos perdona y nos purifica. Pero recuerden a Zaqueo: él no se quedó solo en las palabras. Tomó la decisión de cambiar. Y nosotros también queremos hacer lo mismo.
Conclusión
Zaqueo quería conocer a Jesús. Pero ese encuentro tuvo un impacto mucho mayor en su vida: Zaqueo reconoció su pecado, se arrepintió y decidió cambiar. Entonces Jesús declaró: “Hoy ha venido la salvación a esta casa…” Lc. 19:9b.
Este mes aún vamos a aprender muchas cosas para responder a la pregunta: “¿Sabes tú lo que es salvación?”. Pero hoy aprendimos algo muy importante: cuando nos damos cuenta de que hemos hecho algo que no agrada a Dios, no debemos ocultarlo ni seguir haciéndolo.
Reconozcamos que nos hemos equivocado, pidamos perdón al Señor y cambiemos de actitud. Quizás haya algo que debas dejar de hacer. No lo ocultes. Habla con Dios. Pide perdón y toma la decisión de cambiar. Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Alabanzas Sugeridas: ¿Sabes tú lo que es Salvación? (69); Es bueno, es muy bueno (53); Voy a contar una historia (54).
Pregunta para Intermedios
Leyendo Lucas, capítulo 19, versículos 8 y 9, respondamos: ¿Qué pasó después de que Zaqueo reconoció su error y decidió cambiar? Respuesta: Jesús declaró que la salvación había llegado a esa casa. “Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.” Lucas 19:8-9.
