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Clase de Niños

4ª Clase: ¡Señor, límpiame!

Publicado em 26 de setembro de 2026

Tiempo de lectura:

2–4 minutos

Tamaño:

570 palavras

Índice

Tema: Los milagros de Jesús

“Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.”  Mt. 8:2,3

El objetivo es despertarles al llamado del Señor a una vida de santificación y llevarlos a buscar en Jesús el perdón, para la purificación de todo aquello que quita la comunión con Dios.


Introducción

Niños, ¿quieren agradar a Dios? ¡Sí! ¿Y cuando hacemos alguna cosa mala? Tenemos que reconocer que nos equivocamos y pedirle perdón al Señor. Hoy vamos a conocer a un hombre que necesitaba ser limpio. ¿Y qué hizo? ¡Fue a donde estaba Jesús! ¿Vamos a ver qué pasó?



Desarrollo

Un día, Jesús descendió de un monte y una gran multitud lo seguía. De repente, un hombre leproso se acercó a Jesús. En aquella época, ese hombre tenía que mantenerse separado de las otras personas debido a su condición. ¡Imaginen lo difícil que debía ser para él! Pero ese hombre sabía quién podía ayudarlo. ¡Jesús! Se acercó a Jesús, lo adoró y le dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Mt. 8:2b. ¡Quería estar limpio!

¿Y saben qué hizo Jesús? Jesús extendió la mano, tocó a ese hombre y dijo: “Quiero; sé limpio.” Y en ese mismo momento el hombre quedó purificado (Mt. 8:3). ¡Jesús tenía el poder para purificarlo! ¡Qué maravilla! Después, Jesús mandó que se presentara ante el sacerdote y cumpliera con lo que la ley determinaba. Ahora podría volver a casa, ir al templo y ser feliz. ¡Aleluya!¿Y qué aprendemos? Así como aquel hombre necesitaba ser limpio, nosotros también necesitamos tener el corazón limpio del pecado. Cuando un niño miente, desobedece a sus papás, ve un dibujo animado de televisión feo o trata mal a un compañero, su corazón se va ensuciando por el pecado.

La Biblia dice: “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;” 1 P. 1:15. Debemos agradar a Dios con nuestra forma de vivir en casa, en la escuela, en la iglesia, cuando jugamos… A veces, un compañero puede invitarte a hacer algo malo. ¿Qué vamos a hacer? Decir: “¡No! Quiero hacer lo que agrada a Dios”.

¿Y Halloween? En los próximos días, verán fiestas de Halloween, también conocido como “Día de las Brujas”. Quizás algún compañero diga: “¡Solo es una broma!”. Pero ya hemos aprendido qué pregunta debemos hacernos: “¿Esto le agrada a Dios?”. Pertenecemos al Señor y queremos elegir lo que le agrada a Él. Por eso, no vamos a participar en esas fiestas.


Conclusión

Ese hombre necesitaba ser limpio. ¿Y qué hizo? ¡Fue hasta Jesús! Nosotros también necesitamos ir hasta Jesús. Cuando hagamos algo que no agrada a Dios, vamos a reconocer el error y pedir perdón al Señor. Que haya en nosotros el mismo deseo que tenía ese hombre: “¡Señor, límpiame!” ¡Queremos vivir con el corazón limpio y muy cerca de Jesús todos los días!

Alabanzas Sugeridas: Estoy aquí para confesar (05); Dame un corazón humilde y recto (164); Con el Espíritu de Dios en mi vida (154).

Pregunta para Niños
Leyendo Mateo, capítulo 8, versículo 2, respondamos: ¿Qué le pidió ese hombre a Jesús? Respuesta: Pidió ser limpio. “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Mateo 8:2b.


Material de la clase