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Índice
Tema: Los milagros de Jesús
“y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.” Jn. 9:7
El objetivo de la lección es enseñar que, al escuchar y obedecer la Palabra de Dios, se abren nuestros ojos espirituales, nuestra vida es santificada y conocemos cada vez más al Señor Jesús.
Observación: Al estudiar la clase, las profesoras deben leer Juan, capítulo 9.
Introducción
Cuando conocemos a una persona, sabemos muy poco de ella. Luego, vamos conociéndola mejor. Con Jesús también es así. Podemos escuchar muchas historias sobre Él, pero Él quiere que lo conozcamos cada día más. Y hoy vamos a conocer más a Jesús con la historia de un ciego.
Desarrollo
Un día, Jesús estaba con sus discípulos cuando vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Jesús dijo: “Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.” Jn. 9:5. ¡Ese hombre no podía ver la luz, pero Jesús, la luz del mundo, estaba muy cerca de él!
Jesús escupió en la tierra, hizo lodo con la saliva y se lo puso en los ojos del ciego. Luego le dijo que fuera a lavarse al estanque de Siloé: “Ve a lavarte en el estanque de Siloé…” Jn. 9:7a. ¿Y qué hizo ese hombre? ¡Obedeció! Se dirigió al estanque, se lavó los ojos y ocurrió un gran milagro: “Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.” Jn. 9:7b.
¡Qué alegría! Ahora podía ver a las personas, el cielo, los árboles y todo a su alrededor, ¡y todos se quedaron maravillados! Más tarde, Jesús fue a buscarlo de nuevo y le preguntó si creía en el Hijo de Dios. El hombre preguntó quién era Él. Entonces Jesús se reveló: “Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.” Jn. 9:37b. Y respondió ese hombre: “Creo, Señor; y le adoró.” Jn. 9:38.
¿Y qué nos enseña esta historia? Todo comenzó cuando aquel hombre escuchó a Jesús y le obedeció. Jesús le ordenó que fuera al estanque, y él fue. Las aguas de ese estanque nos recuerdan la Palabra de Dios, que nos lava y nos enseña el camino correcto: “para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,” Ef. 5:26. Nosotros también debemos escuchar y obedecer la Palabra de Dios. La Biblia nos enseña a decir la verdad, a obedecer a nuestros padres…
Ese hombre fue conociendo cada vez más a Jesús. Primero dijo: “Aquel hombre que se llama Jesús”. Luego dijo: “Es profeta”. Finalmente, cuando Jesús se le reveló, le dijo: “Creo, Señor; y le adoró.” Jn. 9:38. ¡Nosotros también vamos a conocer a Jesús cada día más y testificar de su poder!
Conclusión
Niños, ese hombre escuchó la palabra de Jesús y la obedeció. Jesús le abrió los ojos y él pudo ver. Pero también fue conociendo cada vez más quién era Jesús, hasta que creyó en Él y lo adoró. Nosotros también queremos escuchar y obedecer la Palabra de Dios. Así, se abren nuestros ojos espirituales y conocemos cada día más al Señor Jesús.
Alabanzas Sugeridas: El Señor es mi luz y mi salvación (78); Quiero estar en tu presencia, oh Dios (155); La luz que brilla más que el sol.
Pregunta para Niños
Leyendo Juan, capítulo 9, versículo 5, respondamos: ¿Quién es la luz del mundo? Respuesta: El Señor Jesús. “Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.” Jn. 9:5
