Tiempo de lectura:
Tamaño:
Índice
Tema: ¿Sabes tú lo qué es la salvación?
“Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate.” Marcos 5:41.
El objetivo es mostrar que Jesús nos ama, que tiene poder para sacarnos de la muerte espiritual, darnos una nueva vida y caminar con Él hasta alcanzar la vida eterna.
Observación: Las profesoras deben leer Marcos 5:21 al 43; Lucas 8:40 al 56 y Mateo 9:18 al 26.
Introducción
Adolescentes, este mes estamos aprendiendo sobre la salvación. Ya conocemos las experiencias de Zaqueo, de la mujer pecadora y de Nicodemo, que fueron personas que tuvieron sus vidas transformadas al encontrarse con Jesús. Hoy vamos a conocer la experiencia de la hija de Jairo, una adolescente que necesitaba algo que solo Jesús podía darle. ¿Qué nos enseña esta experiencia sobre nuestra propia salvación? Eso es lo que vamos a ver.
Desarrollo
La Palabra de Dios nos cuenta que Jesús estaba cerca del mar de Galilea, rodeado por una gran multitud. Muchas personas querían escucharlo y estar cerca de él. Entre esas personas se encontraba un hombre llamado Jairo, una autoridad religiosa de los judíos. Tenía una hija única, de unos doce años, que estaba gravemente enferma, a punto de morir.
¡Imaginen el sufrimiento de ese papá! Su hija aún era muy joven, tenía toda una vida por delante, pero estaba al borde de la muerte. Jairo sabía que tenía que encontrar a Jesús. Cuando lo vio, se postró a sus pies y le pidió que fuera a su casa para curar a su hija.
La Biblia registra su pedido: “y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.” Mr. 5:23. Jairo reconocía que Jesús tenía el poder de salvar la vida de su hija. Y fíjense qué importantes son ustedes, adolescentes, para Jesús. Tan pronto como Jesús escuchó ese pedido, en ese mismo instante fue a ayudar a esa adolescente. ¡Aleluya!
En el camino, sin embargo, ocurrió algo inesperado. Jesús se detuvo para realizar un milagro, y la multitud continuaba a su alrededor. Y en ese momento, llegaron algunas personas de la casa de Jairo con una noticia terrible: “Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?” Mr. 5:35.
Imaginen lo que sintió Jairo en ese momento. Había salido de casa con esperanza, pero ahora las personas decían que ya era demasiado tarde. Para aquellas personas, todo había terminado y ya no había esperanza. Jesús escuchó todo eso y le dijo a Jairo: “No temas, cree solamente.” Mr. 5:36.
Jesús no desistió con esa niña. Continuó caminando hasta la casa de Jairo, acompañado por Pedro, Jacobo y Juan. Al llegar, encontraron a muchas personas llorando y lamentando la muerte de la niña. Jesús preguntó por qué estaban llorando y declaró: “La niña no está muerta, sino duerme.” Mr. 5:39b.
Las personas comenzaron a reírse de Jesús, porque sabían que la niña había muerto. ¡Pero no comprendían que estaban delante de aquel que tiene poder sobre la muerte! Jesús hizo salir a esas personas y entró donde estaba la niña, acompañado de sus papás y de los tres discípulos.
Entonces, se acercó a la niña, la tomó de la mano y le dijo: “Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate.” Mr. 5:41b. ¡Y ocurrió un gran milagro! “Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente.” Mr. 5:42. ¡La niña que estaba muerta ahora estaba viva! Jesús le devolvió la vida a esa adolescente.
Y hay un último detalle muy importante: Jesús mandó que le dieran de comer a la niña. Ella había recibido la vida y ahora necesitaba que la alimentaran.
¿Qué nos enseña esta historia sobre la salvación? Adolescentes, esa niña tenía doce años, la misma edad que muchos de ustedes. Para Jesús, su vida era preciosa. Él escuchó el clamor de Jairo, fue a su casa, la tomó de la mano y le dio vida. ¡Tu vida también es preciosa para Jesús! Él te conoce, sabe lo que pasa en tu corazón y desea que estés cerca de Él.
Vean la actitud de Jairo. Ante la situación de su hija, fue a buscar a Jesús y se postró a sus pies. Tal vez estás en esta clase porque a alguien le importa tu vida espiritual. Puede ser tu papá, tu mamá, tus abuelos, una tía, un hermano de la iglesia o una profesora. Hay personas que oran por ustedes y desean verlos salvos, caminando con Jesús.
Ahora, piensa en las características de alguien que ha fallecido: no puede oír, ver, sentir, comer, beber ni caminar. Esto nos ayuda a comprender el peligro de la muerte espiritual. Una persona puede estar dentro de la iglesia y, aun así, dejar de poner en práctica la Palabra de Dios. Puede perder el interés por la oración, por las alabanzas y por la comunión con el Señor. Pero observen algo maravilloso: esa adolescente tuvo una experiencia personal con Jesús.
Jesús entró en esa casa y habló personalmente con esa adolescente. Cuando Jesús le dijo a la niña: “Levántate”, su palabra tenía el poder de darle vida. De la misma manera, Él te dice hoy: “Levántate”. Jesús quiere salvarnos, quiere sacarnos de la muerte espiritual y darnos una nueva vida. Quiere que caminemos con Él todos los días.
La salvación es un regalo de Dios, que recibimos por la fe en Jesús. Y cuando recibimos esta nueva vida, deseamos estar cerca del Señor, escuchar su Palabra, obedecer su voluntad y caminar con Él todos los días. Jesús nos salva y nos guía por el camino que conduce a la vida eterna. Y recuerden otro detalle: después de levantar a la niña, Jesús mandó que le dieran de comer. Así como el cuerpo necesita alimento para seguir viviendo, nuestra vida espiritual necesita ser fortalecida por la Palabra de Dios.
Por eso, no basta con escuchar el mensaje solo los domingos. Necesitamos buscar al Señor durante la semana: dedicar un momento a leer la Biblia, orar a Dios Padre en el nombre de Jesús, participar en los cultos y poner en práctica lo que aprendemos. Jesús quiere estar cerca de ustedes en todo tiempo. Él quiere que tengan sus experiencias personales con Él. Eso es la salvación. La salvación es caminar con Jesús todos los días de nuestras vidas.
Conclusión
Adolescentes, la hija de Jairo estaba muerta, pero Jesús la tomó de la mano y ella se levantó. Recuerden: Jesús les ve. Él viene a su encuentro y les dice: “Levántate”.
Levántate para entregar aún más tu vida al Señor, para buscar más al Señor, para ser una bendición en la presencia del Señor y caminar con Jesús todos los días de tu vida. Jesús te trajo a este mundo para que tengas vida y vida eterna. Levántate, aliméntate de la Palabra y siente la seguridad y la alegría de ser salvo, por la fe en Jesús.
Alabanzas Sugeridas: Todopoderoso eres (avulso); En mi corazón (37); Jesús cura y salva (92).
Pregunta para Adolescentes
Leyendo Marcos, capítulo 5, versículos 23 al 24, respondamos: ¿Qué hizo Jesús cuando Jairo le pidió ayuda para su hija, y qué nos enseña eso sobre la salvación? Respuesta: Jesús fue al encuentro de esa niña para darle vida. De la misma manera, Jesús viene a nuestro encuentro para sacarnos de la muerte espiritual y darnos vida eterna. “y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.” Marcos 5:23 a 24.
